Así es, ya estamos en este nuevo Año, que no me disgusta porque me gustan los números pares, aunque no empiece de la mejor manera que hubiera deseado, pero salvando este pequeño detalle me gusta el 2012.
Como ya os había comentado, celebramos el Fin de Año en una casita rural, se llama "Luna Rosa" y está en un pueblo llamado La Carrera (Ávila).
Pensábamos que la carretera iba a ser peor, muchas curvas, no se, pequeñas, estrechas, mal asfaltadas.. pero todo lo contrario. Así que en un par de horitas nos presentamos allí, conocimos a Rosi la dueña y nos llevó hasta la casa.
Es una casa para dos personas, aunque tiene sofa/cama, y a nosotros además nos puso una cuna para el pequeño. Así que pudimos estar estupendamente todos, perrita incluida.
La verdad es que nos gustó los detalles de la dueña, nos había puesto pan bimbo para el desayuno, unas uvas, chocolates de la zona, una botella de sidra, sales para usar en la bañera, leña, bollería... de verdad que se agradece este tipo de atenciones, no en todas las casas rurales lo hacen, y doy fe que llevamos años eligiendo este tipo de alojamientos.
Una vez que nos habíamos instalado decidimos comer tranquilamente en casa y por la tarde nos fuimos a dar un paseito por Barco de Avila, vimos el castillo, el río Tormes, la plaza del pueblo.. y ala, para casita que hacía frio jeje.
La noche del 31 fue entretenida, nos dimos un baño los tres en la bañera con las sales que nos habían dejado, encendimos unas velitas (también las dejó la dueña) y vimos un rato "el Rey León", si, no es la película mas navideña pero al niño ahora le encanta. Así que así estuvimos en remojo, luego nos pusimos cómodos y a empezar los preparativos de la cena.
Yo que soy previsora me había dejado tooodo listo el día anterior y me lo había llevado preparado, así que solo tuve que calentar y emplatar todo.
Una cena rica, y nada pesada, muy relajado todo.
Nos acostamos a una hora prudente, y al día siguiente nos fuimos de excursión a Palencia, una ciudad muy bonita, amurallada, con una plaza con mucho encanto, un reloj muy original y unas tapas riquiisimas!!! así que allí comimos.
El lunes tocaba recoger, nos despedimos de Rosi, y nos fuimos dirección Avila, el niño no había estado y nosotros si, pero hicimos una parada a comprar unas pastas que nos encantan (y que ya tenemos localizada la tienda de otras ocasiones) y unas yemas para regalar a nuestras respectivas madres. Comimos en un sitio que nos recomendaron , si mal no recuerdo de llama Casa de Postas, comimos de menú pero todo estaba riquisimo, el niño se portó fenomenal y regresamos a Madrid.
Han sido 3 días estupendos, compartiendo momentos divertidos, disfrutando del calor de la chimenea y de la tranquilidad de vivir estas fechas a nuestra manera.
Volveremos por aquella zona quizás en primavera, nos ha gustado mucho y repetiremos.