Mostrando entradas con la etiqueta justicia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta justicia. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de mayo de 2012

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS

    Otro titulo mas a la colección de libros leídos, no es de los mas largos, creo que son unas 200 páginas, así que es corto e incluso algunas personas lo definen como un cuento. El autor es John Boyne, nacido en Dublín.

    La historia comienza en Berlín, donde Bruno, un niño de 9 años, junto con su hermana y sus padres tiene una vida normal, en un barrio bonito, con sus amigos de escuela, etc. Pero un día, el padre de Bruno es destinado a Auschwitz como "responsable" del campo, un cambio muy grande para todos. 


    El relato lo realiza Bruno, así que es bastante curioso ver esos momentos que él vive desde sus ojos, unos ojos de ignorancia, de inocencia y de ingenuidad, ya que nosotros, sí tenemos idea de que está hablando.
    Bruno se aburre tanto en su nueva casa, que pasea junto a una alambrada hasta que da con un niño judío, que se encuentra al otro lado, y que lleva un pijama de rayas al igual que el resto de personas que están allí.
Entablan una amistad peculiar, cada uno sentado en su lado,  contándose las cosas que tienen que contar unos niños tan pequeños, y viendo cómo cada uno de ellos ve esa alambrada de manera diferente.

    Solo os diré que es una historia bonita, que a pesar de conocer los horrores que se produjeron en la II Guerra Mundial, es capaz de emocionar, porque un niño, y sus ojos.. cambian la manera de ver cualquier realidad. Como siempre, no quiero desvelar mas datos, cualquier libro requiere de cierta "confidencialidad" para que os apetezca leerlo jeje.

    Lectura imprescindible?? umm puede, quizás sea un libro que nos haga pensar un poco, recapacitar y empatizar con aquellas personas que vivieron en su propia piel, esa guerra, a mí sinceramente me ha gustado mucho...
 
Espero que paséis un buen fin de semana.


jueves, 10 de noviembre de 2011

Reducción de jornada y justicia

Yo tengo reducción de jornada desde que el niño nació y tuve que incorporarme. Es algo que había decidido desde que me quedé embarazada, el poder tener un horario que me permitiera disfrutar de él, ver cómo crecía, todo lo que aprende .. en fín, todos esos cambios normales en un niño. Hasta ahora he disfrutado de mi horario, el salir a una hora decente, poder jugar con el niño, ir a pasear, o ir a un "Cuentacuentos", estar un rato en el parque, ir a comprar, ver unos dibus, todo!! Pero como la crisis del mundo salpica a todos, hoy de una manera muy amable me han pedido que cambie mi jornada reducida para apoyar al departamento.
Aclaro que en mi departamento somos 3 personas, y 2 de ellas tenemos reducción de jornada por lo que nuestra compañera se queda sola todas las tardes haciendo el trabajo como buenamente puede. Nos piden que intentemos coordinarnos entre nosotras para estar mas tiempo por la tarde ayudando a nuestra compañera.
Me considero buena compañera, pero no hasta el punto de tener que renunciar a mi hijo. Podré entrar mas tarde a trabajar pero tendré que salir muuucho mas tarde como es evidente.
La empresa pide un esfuerzo, un apoyo extra, un sacrificio pero, que me da la empresa a cambio? es posible pagar de alguna manera el tiempo que no voy a disfrutar con mi hijo? no, no lo creo, no, estoy segura que es impagable.
Cuando he pedido formación y me la niegan, cuando he pedido cambiar de departamento, cuando he solicitado un cambio para mejorar y aprender.. nunca me hicieron caso, para qué sirve tener una persona que quiere aprender, que esta loca por mejorar, que desea desarrollarse y crecer como profesional si luego no la haces ni caso?  y ahora pretendes tú, dichosa empresa que deje mi vida personal por atender un departamento mal organizado para sacarte a ti las castañas del fuego??.. no, no y no.. 
Después del mail poco alentador que ya comenté aquí me vienen con esto, lo siento, pero me voy a negar a cambiar mi horario, igual es una locura "en estos tiempo que corren" pero mi sentido de la justicia y mi orgullo, por que no, no me permiten ceder en esto.