Que estos días no han sido los mejores, obvio, que estos días mi estado de ánimo no ha estado por las nubes.. lo admito, que estos días no tenía ganas de nada, pues si, también estaba en esa situación. Pero después de la anterior entrada, de soltar unas cuantas lágrimas y de poner en orden algunas cosas, y por supuesto, de leer vuestros comentarios (gracias a todas y cada una de las personas que han dedicado un poco de su tiempo a pasar por aquí y escribirme) me siento un poco mejor.
A veces me cuesta parar los pies, dejar que el mundo gire sin mi y poner orden en mi propio mundo, estos días necesitaba liberar toda la tensión acumulada, y quizás hablar un poco mas con las personas que me rodean para pedir un poco de ayuda, quizás así, yo ya no me sienta tan presionada, agotada y agobiada como hasta ahora.
Sabéis que suelo hacer balances de algunas cosas, y los hago con mucho gusto, pero este balance ha sido un poco mas profundo, porque esta vez mi cabeza y mi corazón estaban llevándose la contraria... y así, es complicado seguir adelante.
Después de escribir la entrada, y de intentar hacer algo de provecho en el trabajo, me di cuenta que mi cabeza no estaba para nada, así que tuve que salir a dar una vuelta para despejarme... y me vino muy bien, pasear sin rumbo, solo teniendo esa sensación de que las cosas deben colocarse en algún momento.... encontré este edificio en el centro de la gran ciudad, un edificio que siempre he visto pero que nunca me había parado a verlo como es realmente, y sabéis que aprendí..... que si algo tan bonito e imponente era capaz de aguantar inviernos y veranos.. yo debía comportarme igual...
Por la tarde, antes de ir a recoger al niño al colegio, me senté, cogí aire, y pensé en todas las cosas buenas que hacemos juntos, en todos los mimos que nos damos, y en todas las cosas que compartimos... estaba deseando abrazarle, pedirle perdón por mi tono, y por decirle cosas que no se merecía....
Después de tenerle entre mis brazos, de saber que me había perdonado, creo que se dio cuenta que su mama estaba dispuesta a cambiar, a dejar de estar tan apagada, a dejar de sentirme mal... y a empezar a ver las cosas de otro color.
Han sido unos días de paseos, de reflexiones solitarias compartidas como siempre con mi fiel amiga chuchilla.. oler unas flores al atardecer.. sentir que estoy viva y que debo luchar por las cosas que me gustan...
Quedé con una amiga un rato, para hablar aunque fuera de rebajas, de cotilleos, necesitaba darle un descanso a mi cabeza, empezaba a sentirme aturdida con tantas "mejoras". Y una buena dosis de azúcar me vino muy bien.
Después de pasar un fin de semana tranquilo, sin agobios, sin compromisos familiares, sin tener que demostrarle nada a nadie... pude sentarme en el patio, debajo de mi morera.. respiré hondo y por fin sonreí... por algo se empieza no?
Feliz semana... un beso